Durante el resto del día no notas absolutamente nada. Hablas, bebes y te cepillas con normalidad, pero llega la hora de comer y aparece una molestia siempre en el mismo punto de la encía. Puede sentirse como si algo se clavara entre dos dientes, una presión localizada o un pequeño pinchazo que aumenta al masticar determinados alimentos.
El dolor de encía al comer puede tener diferentes causas y no siempre significa que exista un problema en el propio diente. Un fragmento de comida que entra repetidamente entre dos piezas, una papila interdental inflamada, un cambio en el punto de contacto, una restauración o incluso una pequeña lesión pueden hacer que la presión de los alimentos provoque dolor. Cuando sucede comida tras comida exactamente en el mismo lugar, esa repetición puede ser una pista importante para encontrar el origen.
¿Te duele realmente el diente o la encía?
Esta es una de las primeras diferencias que conviene establecer.
El dolor procedente de un diente puede aparecer al ejercer presión sobre la pieza, con frío, calor o determinados alimentos. Cuando el origen está en la encía, el paciente suele describir más bien una sensación de que algo se introduce o presiona el tejido.
Sin embargo, diferenciarlo en casa no siempre resulta sencillo porque ambas estructuras están muy próximas.
Por eso una molestia que parece “entre dos dientes” puede necesitar una exploración para determinar exactamente de dónde procede.
Un pequeño resto de comida puede provocar bastante dolor
La impactación de alimentos es una causa frecuente de molestias localizadas.
Un fragmento puede quedar comprimido entre dos piezas y ejercer presión sobre la papila, que es la pequeña porción de encía situada entre los dientes.
Si permanece ahí durante varias horas, el tejido puede inflamarse y volverse mucho más sensible.
Algunas personas sienten un alivio prácticamente inmediato cuando consiguen retirar el alimento con hilo dental.
¿Por qué ocurre siempre en el mismo sitio?
Cuando la comida se introduce ocasionalmente entre diferentes dientes puede ser simplemente una situación puntual.
Pero si ocurre prácticamente todos los días en exactamente el mismo espacio, conviene preguntarse por qué.
Los dientes vecinos deberían mantener un punto de contacto que ayude a impedir que los alimentos sean empujados hacia la encía durante la masticación.
Si ese contacto se ha modificado, la comida puede encontrar un camino hacia el tejido una y otra vez.
Los dientes pueden haber cambiado de posición
La posición dental no permanece necesariamente idéntica durante toda la vida.
Pequeños desplazamientos pueden modificar los puntos de contacto entre las piezas y crear zonas donde antes no entraban alimentos.
El paciente puede notar que aparece un pequeño espacio o que determinados alimentos empiezan a quedarse atrapados.
Estos cambios pueden ser muy sutiles y no necesariamente resultan evidentes al mirar la sonrisa.
Una caries entre dos dientes también puede influir
Las caries interproximales se desarrollan en superficies que resultan difíciles de observar directamente.
Cuando una lesión modifica la anatomía de uno de los dientes, puede favorecer la retención de comida y placa.
El paciente puede acudir pensando que tiene un problema de encías porque nota dolor después de comer, cuando el origen está parcialmente relacionado con una lesión dental próxima.
Por eso no conviene limitar la exploración únicamente al tejido gingival.
Un empaste puede modificar el punto de contacto
Cuando existe una restauración entre dos piezas, su forma debe permitir un contacto adecuado y una higiene correcta.
Si el contacto queda demasiado abierto, la comida puede introducirse con facilidad.
También pueden producirse cambios con el paso de los años debido al desgaste o deterioro de una restauración.
Si el problema comenzó después de un empaste o aparece junto a una restauración antigua, es un dato útil para la valoración.
¿Y una corona?
Las coronas también deben mantener una relación adecuada con los dientes vecinos.
Si existe un espacio donde se retiene comida, la encía puede irritarse repetidamente.
Esto no significa que cualquier molestia alrededor de una corona indique que esté mal realizada. También pueden existir cambios en los dientes próximos o en los tejidos.
Hay que valorar el conjunto antes de decidir si la restauración necesita algún ajuste.
El hilo dental puede darte una pista
Si después de comer pasas hilo y sale un fragmento de alimento exactamente del punto dolorido, probablemente la impactación esté participando en el problema.
También conviene observar cómo se comporta el hilo.
Si pasa con demasiada facilidad, puede existir un contacto abierto. Si se engancha o deshilacha, puede haber una superficie irregular que necesite revisión.
¿Por qué puede sangrar después de sacar la comida?
Una papila que lleva horas sometida a presión puede inflamarse y sangrar con facilidad.
Además, si la zona acumula placa repetidamente, la inflamación puede mantenerse incluso después de retirar el alimento.
El sangrado ocasional tras haber traumatizado la encía no es igual que una zona que sangra prácticamente todos los días.
Cuando se repite, conviene estudiar qué está manteniendo la inflamación.
El sarro también puede hacer que la zona esté sensible
La placa que permanece sobre los dientes puede mineralizarse y convertirse en cálculo o sarro.
Si existe sarro cerca o debajo del margen gingival, la encía puede permanecer inflamada y reaccionar con mayor intensidad cuando los alimentos ejercen presión.
Además, el sarro subgingival no siempre resulta visible frente al espejo.
Una vez mineralizado, tampoco puede eliminarse correctamente mediante el cepillado doméstico.
Una pequeña herida puede doler especialmente al comer
No todos los dolores gingivales proceden de problemas periodontales.
Una corteza de pan, una patata crujiente, una espina o cualquier alimento duro puede producir una pequeña lesión.
Durante los días siguientes, cada vez que otro alimento entra en contacto con la herida aparece dolor.
Si existe un traumatismo claro y la zona mejora progresivamente, suele evolucionar favorablemente.
¿Puede ser una afta?
Sí.
Una pequeña úlcera puede aparecer cerca de la encía y resultar especialmente dolorosa durante las comidas.
Los alimentos ácidos, salados o picantes suelen aumentar las molestias.
Las aftas habituales tienden a cicatrizar por sí solas, pero una lesión que no desaparece, aumenta o presenta un aspecto diferente debe revisarse.
¿Y si noto un pequeño bulto?
Una protuberancia localizada plantea una situación diferente a una simple encía irritada.
Si aparece un pequeño bulto junto a un diente, especialmente si libera líquido, produce mal sabor o aparece y desaparece, conviene descartar un problema relacionado con la pieza o los tejidos próximos a la raíz.
No debería apretarse ni pincharse en casa.
Eliminar temporalmente el contenido de un bulto no significa haber solucionado la causa.
Los problemas periodontales también pueden ser localizados
Aunque solemos imaginar la periodontitis como una enfermedad que afecta a toda la boca por igual, algunas zonas pueden presentar una afectación mayor que otras.
Puede existir una bolsa periodontal donde se acumulen bacterias y restos con facilidad.
La zona puede sangrar, presentar sensibilidad o incluso supuración.
Una exploración periodontal permite conocer qué ocurre por debajo del margen de la encía.
¿Por qué puede doler más con carne o alimentos fibrosos?
Los alimentos fibrosos pueden introducirse con facilidad en determinados espacios y quedar comprimidos.
El paciente puede notar que con alimentos blandos prácticamente no existe molestia, pero determinadas carnes, verduras fibrosas u otros productos desencadenan el problema.
Este patrón puede reforzar la sospecha de impactación alimentaria.
Explicar qué alimentos provocan el dolor puede resultar útil durante la consulta.
¿Y con frutos secos o alimentos crujientes?
En este caso puede existir tanto presión sobre una encía inflamada como una pequeña lesión traumática.
Los fragmentos duros pueden clavarse en una papila sensible y producir una punzada intensa.
También pueden desencadenar dolor procedente de un diente fisurado, por lo que es importante diferenciar si la molestia está en el tejido blando o aparece al cargar directamente sobre la pieza.
No utilices palillos para “abrir” el espacio
Cuando la comida se queda atrapada continuamente, puede resultar tentador utilizar palillos u objetos similares para sacarla.
Si se introducen con demasiada presión pueden traumatizar la papila y aumentar el espacio o la inflamación.
La limpieza interdental debe realizarse con herramientas adecuadas y adaptadas al tamaño del espacio.
En algunos casos será preferible hilo dental y en otros un cepillo interdental correctamente dimensionado.
Tampoco conviene dejar la comida atrapada durante horas
Si después de comer notas claramente que existe un fragmento entre dos dientes, es recomendable retirarlo mediante una higiene adecuada.
Mantenerlo ejerciendo presión sobre la encía puede aumentar las molestias y favorecer la inflamación.
Sin embargo, si necesitas hacer esto después de prácticamente todas las comidas, la solución no debería limitarse a limpiar continuamente.
Hay que descubrir por qué ese espacio está reteniendo alimentos.
¿Puede desaparecer solo?
Una pequeña lesión traumática o una inflamación provocada por un episodio puntual puede mejorar cuando desaparece la causa.
Si el problema está relacionado con un contacto abierto, una restauración, sarro o una lesión dental, probablemente continuará reapareciendo.
Esta repetición es precisamente lo que diferencia muchas molestias puntuales de un problema que necesita valoración.
¿Cuándo conviene pedir una revisión?
Si el dolor aparece siempre al comer y siempre exactamente en el mismo lugar, conviene estudiar la zona aunque durante el resto del día no exista ninguna molestia.
También si se retiene comida continuamente, la encía sangra, el hilo dental se comporta de manera diferente o existe mal sabor, inflamación o un pequeño bulto.
Si aparece dolor intenso, hinchazón importante o fiebre, la valoración debería realizarse con mayor rapidez.
En Clínica Dental El Paseo, en Arcos de la Frontera, valoramos este tipo de molestias estudiando tanto la encía como los dientes vecinos y sus puntos de contacto para identificar por qué la comida o la presión están irritando siempre la misma zona.
Porque retirar el trozo de comida puede hacer que hoy deje de doler. Pero si mañana, al volver a comer, ocurre exactamente lo mismo, la pregunta importante ya no es cómo sacar lo que se ha quedado atrapado, sino por qué ese punto concreto de la boca permite que el problema se repita una y otra vez.