Blog Clínica Dental El Paseo

¿Por qué algunos adultos todavía tienen pequeños “dientes de sierra” en los incisivos?

persona-observando-desgaste-dental-en-dientes-delanteros

¡Pide tu cita ya!

Sus datos se emplearán exclusivamente para gestionar y responder su consulta, sin ningún uso publicitario.

Te miras de cerca en el espejo y descubres que el borde de tus dientes delanteros no es completamente recto. En lugar de una línea uniforme, aparecen dos o tres pequeñas ondulaciones que hacen que los incisivos parezcan tener una especie de “dientes de sierra”. Quizá siempre estuvieron ahí y nunca les habías prestado atención, o puede que los hayas descubierto al comparar tu sonrisa con la de otras personas.

Estos pequeños relieves reciben el nombre de mamelones dentales y forman parte de la anatomía natural con la que erupcionan muchos incisivos permanentes. Son especialmente evidentes durante la infancia y adolescencia y suelen suavizarse progresivamente con el uso de los dientes. Sin embargo, algunas personas llegan a la edad adulta conservándolos. Tener bordes ondulados en los dientes siendo adulto no significa necesariamente que exista ningún problema.

¿Qué son exactamente los mamelones dentales?

Los mamelones son pequeñas prominencias de esmalte situadas en el borde de los incisivos recién erupcionados.

Normalmente pueden observarse tres pequeños relieves que corresponden al desarrollo natural de la corona dental.

No son dientes mal formados, restos adheridos ni pequeñas fracturas.

Forman parte de la estructura original de la pieza y pueden apreciarse tanto en incisivos superiores como inferiores.

¿Por qué se ven tanto en los niños?

Cuando aparecen los incisivos permanentes, sus bordes todavía no han experimentado el desgaste producido por años de contacto y función.

Por eso los mamelones suelen ser especialmente visibles cuando los dientes definitivos acaban de erupcionar.

Con el paso del tiempo, la masticación y el contacto entre los incisivos pueden ir suavizando estas pequeñas ondulaciones.

El borde adquiere entonces una apariencia progresivamente más uniforme.

Entonces, ¿por qué algunos adultos todavía los tienen?

Porque el desgaste no ocurre exactamente igual en todas las bocas.

La forma en la que contactan los dientes superiores e inferiores influye en cuánto se modifican los bordes de los incisivos.

Si determinadas piezas apenas contactan entre sí durante la función, los mamelones pueden conservarse durante muchos años.

También existen diferencias individuales en la anatomía y en el patrón de desgaste.

Tenerlos de adulto no significa automáticamente que muerdas mal

Este punto es importante.

Que los mamelones permanezcan visibles puede aportar información sobre cómo han contactado los dientes a lo largo del tiempo, pero no permite diagnosticar por sí solo un problema de mordida.

Hay adultos con pequeños relieves perfectamente visibles que no presentan ninguna alteración funcional relevante.

Para saber si existe un problema hay que estudiar la relación completa entre los dientes y no únicamente el borde de los incisivos.

¿Por qué una persona puede conservarlos y otra no?

Dos personas de la misma edad pueden presentar bordes completamente diferentes.

Una puede tener incisivos prácticamente rectos por el desgaste acumulado, mientras que otra conserva las ondulaciones originales.

Influyen la mordida, la posición de los dientes, los hábitos y las fuerzas que recibe cada pieza.

Por eso no existe una edad concreta a partir de la cual los mamelones “deban” haber desaparecido.

Incluso dos dientes de la misma boca pueden verse diferentes

Puede ocurrir que un incisivo conserve claramente sus relieves y el diente vecino tenga un borde mucho más plano.

Esto puede deberse a diferencias en los contactos que recibe cada pieza.

También pueden influir pequeños cambios en la posición dental, traumatismos o desgaste desigual.

La simetría absoluta no es una característica obligatoria de los dientes naturales.

¿Son más frecuentes cuando los dientes no llegan a contactar?

Si los incisivos superiores e inferiores no establecen determinados contactos, los bordes pueden experimentar menos desgaste.

Por eso los mamelones pueden permanecer más visibles en algunas relaciones de mordida.

Sin embargo, observarlos no basta para concluir que existe una mordida abierta u otra alteración.

Puede ser simplemente una característica individual.

¿Pueden aparecer de repente en un adulto?

Los mamelones verdaderos no aparecen de nuevo. Forman parte de la anatomía con la que se desarrolló el diente.

Si tienes la sensación de que los bordes se han vuelto ondulados recientemente, puede que simplemente hayas empezado a fijarte en ellos.

Pero también existe otra posibilidad: que se hayan producido pequeñas fracturas o desgaste irregular que estén modificando el borde.

En ese caso ya no estaríamos hablando necesariamente de mamelones.

¿Cómo distinguirlos de un diente astillado?

Los mamelones suelen presentar un patrón relativamente suave y redondeado.

Una pequeña fractura, en cambio, puede generar una arista nueva, un cambio asimétrico o una superficie que la lengua percibe como áspera.

También es importante saber si el borde siempre ha tenido ese aspecto o ha cambiado recientemente.

Cuando existen dudas, una exploración permite diferenciar la anatomía natural de una pérdida de esmalte.

La lengua puede hacer que parezcan mucho más grandes

Una vez que descubres las ondulaciones, es muy habitual empezar a pasar continuamente la lengua por ellas.

La sensibilidad táctil de la lengua hace que pequeños relieves parezcan mucho más pronunciados de lo que realmente son.

Esto puede generar la sensación de que el diente está “dentado” aunque visualmente las diferencias sean mínimas.

Si llevan años estables y no producen síntomas, normalmente no hay motivo para manipularlos.

¿Los mamelones hacen que el diente sea más débil?

No.

Son parte del esmalte natural y su presencia no significa que el diente tenga menos resistencia.

Tampoco indican por sí mismos que exista una mayor predisposición a fracturas.

Otra situación completamente distinta es que el borde presente fisuras, desgaste importante o pérdida de estructura.

¿Pueden provocar caries?

Los mamelones del borde incisal no son por sí mismos una causa de caries.

Las caries aparecen por un proceso relacionado con placa bacteriana, exposición a azúcares fermentables, características del paciente y otros factores.

Además, los bordes de los incisivos no suelen ser una de las zonas donde más placa se acumula.

Por tanto, tener “dientes de sierra” no significa tener dientes más propensos a las caries.

¿Hay que limarlos?

No por el simple hecho de existir.

Si los mamelones son naturales, están sanos y no generan ningún problema, no existe una necesidad clínica de eliminarlos.

Limar esmalte significa retirar tejido dental sano que no vuelve a crecer.

Por eso no debería hacerse únicamente porque creemos que todos los dientes adultos tienen que terminar en una línea completamente recta.

¿Y si no me gustan estéticamente?

Aquí la situación es diferente.

Algunas personas prefieren unos bordes más uniformes porque los relieves resultan especialmente visibles al sonreír.

En determinados casos puede valorarse un pequeño recontorneado estético.

Pero antes de modificar el esmalte conviene estudiar la cantidad de tejido disponible, la forma del diente y la mordida.

El objetivo debería ser realizar cualquier cambio de la manera más conservadora posible.

A veces no hay que quitar esmalte, sino añadir

Cuando existen diferencias importantes entre los bordes, pequeñas fracturas o problemas de proporción, puede resultar más conservador añadir material en determinadas zonas en lugar de desgastar el diente.

Las técnicas adhesivas con composite permiten modificar la forma en casos seleccionados.

La decisión depende de qué queremos corregir y de cómo están contactando los dientes.

No existe una solución estética universal.

¿Hace falta ponerse carillas?

No.

Tener mamelones visibles no constituye por sí solo una indicación para colocar carillas.

De hecho, si los dientes están sanos y la única preocupación son unas pequeñas ondulaciones, puede que no sea necesario realizar ningún tratamiento o que existan opciones mucho más conservadoras.

Antes de modificar de manera importante un diente sano conviene valorar siempre las alternativas menos invasivas.

Un borde demasiado recto tampoco es necesariamente “mejor”

Los dientes naturales presentan pequeñas irregularidades, diferencias de textura, translucidez y formas individuales.

Eliminar todas estas características puede hacer que una sonrisa pierda naturalidad.

En estética dental no siempre buscamos que cada borde sea matemáticamente idéntico.

La armonía puede incluir pequeñas variaciones que hacen que los dientes sigan pareciendo naturales.

¿Qué ocurre si antes tenía mamelones y ahora han desaparecido?

Lo habitual es que se vayan suavizando por el uso.

Sin embargo, si observas que los incisivos están perdiendo longitud rápidamente, aparecen superficies planas o varios dientes parecen cada vez más cortos, puede existir un desgaste mayor de lo esperado.

En ese caso conviene estudiar las fuerzas que están recibiendo.

No es lo mismo una evolución progresiva durante décadas que un desgaste evidente producido en pocos años.

El bruxismo puede borrar los bordes más rápidamente

Apretar o rechinar puede aumentar las fuerzas sobre determinadas piezas.

Cuando los incisivos participan en esos contactos, los bordes pueden desgastarse y perder progresivamente su anatomía.

También pueden aparecer pequeñas fracturas, líneas en el esmalte o cambios de longitud.

Si existen varios de estos signos, conviene valorar la función de la mordida y no únicamente la estética.

¿Cuándo merece la pena revisarlos?

Si los pequeños relieves llevan toda la vida ahí, no producen molestias y mantienen un aspecto estable, probablemente formen parte de la anatomía natural de tus incisivos.

Conviene realizar una valoración si el borde ha cambiado recientemente, aparece sensibilidad, notas una zona áspera, se ha desprendido un fragmento o los dientes están desgastándose de manera desigual.

También si quieres modificarlos por motivos estéticos: antes de retirar esmalte sano merece la pena saber qué alternativas existen.

En Clínica Dental El Paseo, en Arcos de la Frontera, valoramos estos pequeños detalles teniendo en cuenta la anatomía natural del diente, su desgaste y la forma en la que encaja la mordida antes de plantear cualquier modificación.

Porque esos pequeños “dientes de sierra” que ves en los incisivos no son necesariamente un defecto que haya que corregir. En muchos casos son simplemente una parte de la forma original con la que tus dientes permanentes aparecieron y que, por tu manera particular de morder, todavía conservas años después.